Nuevo embarazo tras la muerte anterior

 

EL NUEVO EMBARAZO TRAS LA MUERTE ANTERIOR

No sé muy bien cómo empezar este post sobre el nuevo EMBARAZO…

Quizá deba empezar por la necesidad de muchas cosas que, surgen cuando empiezas a plantearte siquiera como es, el tener otro bebé.

Y digo otro, porque hay personas que piensan que como el primero no te lo llevaste a casa, o era muy pequeño cuando aún estaba en tu vientre, pues “no ha habido bebé”.

Pero ni mucho menos.

Tu bebé nació y murió o murió y nació, pero la única verdad es que ya NO está a tu lado.

Y quedarte de nuevo embarazada y enfrentarte a ese embarazo terrorífico que, todas esperamos que pase a la velocidad del rayo, es cuanto menos una proeza femenina.

Cuando como pareja y matrimonio, hablamos de si tener o no tener un siguiente bebé tras la muerte de nuestro primer hijo, las discusiones fueron variando.

Recuerdo al mes de morir Diego…

Sólo deseaba que la cicatriz de la cesárea de urgencia, estuviera cerrada para intentarlo de nuevo.

No soportaba mis pechos llenos de leche, mis brazos completamente vacíos y la casa más en silencio que nunca.

Más adelante, me di cuenta de que; NO QUERÍA TENER OTRO HIJO BIOLÓGICO.

Que ningún bebé iba a suplantar el hogar que mi único hijo fallecido, había tenido.

Fué cuando comenzamos con la fase de búsqueda pero a través de los servicios sociales.

Queríamos  ser padres y en ese momento padres adoptivos, nos pareció la única opción (esta etapa la desvelaré más adelante en otro post, al cual enlazaré próximamente).

Y por útlimo, la conversación tras 15 meses desde aquel terrible 3 de Diciembre, cuando mi marido y yo coincidimos en que, sería el momento de buscar a nuestro propio bebé arcoiris;

“El que nace para dar luz, tras la oscuridad y la ferocidad que deja la más horrible de las tormentas”

Pero, ¿qué pasa?

Pues que estás de vuelta de todo.

Y en realidad le das…pues eso,vueltas a todo.

Antes de iniciar la búsqueda, te pones la coraza y emprendes el viaje de la maternidad arcoiris.

Sabes tantas cosas sobre MIL TEMAS…

  • Enfermedades que ni siquiera sabías de su nombre,  o que ni siquiera existieran, como; enfermedades de tipo alimenticio, de tipo congénito, de tipo hereditario, de tipo idiopatico…

Vamos! De todos los tipos habidos y de por haber que,  pueden afectar a la vida de tu bebé dentro de tu útero.

Y no quiero ser alarmista, pero es porque no quiero que pienses que te vuelves una histérica o una hipocondríaca.

Sino para decirte que es de lo más normal que quieras controlar absolutamente TODO.

Lo que puedas controlar que protega a tu cuerpo y por ende, a tu bebé desde el minuto 1.

  • Lo que comes.
  • Dónde te bañas.
  • Con qué limpias.
  • Cómo cocinas.
  • Qué pruebas médicas te hacen o no.
  • Qué médicos te llevarán.
  • Qué centro te asistirá el parto.
  • A qué locales irás a comer.

Y así, un sinfín que seguro me dejo…

Pero he de decirte una frase mía, que espero te ayude en ésta etapa a la que te adentras.

Y es que…

“EL MIEDO ES TU AMIGO MÁS FIEL”

Igual piensas; “Ésta chica está fatal de lo suyo”

Pero escucha. Nadie te habrá dado un consejo tan tranquilizador cuando te lo explique.


Acaso en el primer embarazo (hablo de las que fuimos primerizas) no oíste la frase;

Eso es normal, no te preocupes!

¿Qué habría pasado si hubieras tenido dudas?

¿Y si hubieras sentido MIEDO?

¿Habrías hecho las cosas de forma diferente?

LA RESPUESTA ES…SÍ!

Cuando tengas esa sensación, de que algo no va como tu crees, escúchate a tí mísma.

Haz caso omiso de esos consejos vagos, que en muchas ocasiones poco o nada te aportan, y házte caso a tí mísma.

Si piensas que, aunque las pruebas digan que puedes comer de todo, no comes el famoso jamón serrano, pues no te lo comas!

Si piensas que bañarte en la piscina pública o en el mar puede entrañar un riesgo, no te bañes, el mar no se va ir!

Si crees que el bebé se ha movido menos, y te tranquiliza ir al médico, ve!

Mi ginecólogo, me dijo una vez;

Tania, prefiero que vengas a mi consulta 300 veces, a que te compres el cacharro ese de escuchar los sonidos, porque puede que escuches latido y con eso te tranquilices, pero por contra si pasa algo más que tú desconoces, yo con el ecógrafo lo puedo detectar. No lo dudes, y ven todas las veces que quieras y necesites, porque lo primero es tu cabeza, y que te encuentres bien, tú y el bebé”

NO QUEREMOS SABER EL SEXO DEL BEBÉ

Siempre me hablaba del BEBÉ.

Ya que desde el principio, uno de los aspectos que teníamos claros era, el de que no queríamos saber el sexo del bebé.

Por muchos motivos, y en contra de lo que mucha gente piensa, realmente siempre nuestro bebé tuvo su propia identidad desde el momento en el que lo creamos.

Y es por el hecho de mantener una pizca de seguridad y de ingenuidad o, ¿cómo decirlo?

De inocencia, al no saberlo todo.

Sobre lo que puede pasar, sobre lo que podemos encontrarnos, de lo que no…

Y que, la muerte acecha.

No sólo en el primer trimestre, sino en cualquiera de las etapas del embarazo y mucho más a partir de determinadas semanas como pueden ser a partir de la semana 38 o la semana 42, de un embarazo a término.

ANTE TODO; RESPETO POR LAS DECISIONES DE LOS PADRES

Realmente esa tarea la teníamos bastante clara.

Queríamos que nuestros médicos tanto de la Seguridad Social, como de la seguridad privada pudieran mantener el secreto profesional en ese sentido.

Hacer de nuestras necesidades y nuestros deseos una labor más.

Mantener la identidad de nuestro “bebelín”, como le llamábamos cariñosamente.

Al final, todos a nuestro alrededor, así le llegaron a decir, fue una de las primeras decisiones como padres que tuvimos clara.

Teníamos un nombre en el caso de que fuera niño y otro en el caso de que fuera niña.

Con lo que esa identidad, siempre se mantuvo intacta.

Siempre fue un bebé nombrado, deseado, que tenía no uno, sino incluso dos nombres.

Realmente, no saber el sexo del bebé creó más expectación en los que nuestro propio círculo estaban en ese momento, que a nosotros mismos.

Y es que en todas las ecografías que hicimos siempre previamente decíamos; “Por favor, no queremos saber el sexo del bebé si se ve si es niño o niña porque se le ven los genitales, por favor no me digas nada.”

Intentaron mantener siempre un lenguaje neutral o a nivel masculino y la verdad es que se pudo mantener hasta el final.

Y ES QUE…

Recibir la noticia del sexo del bebé arcoiris, puede crear un SHOCK

Sí que es verdad que, da igual si viene niño o niña, y en realidad eso es lo que pensamos, que nos da igual.

Pero cuando la pareja recibe la noticia del sexo, éste es realmente un momento muy duro para el camino del duelo.

Por un lado, la madre sufre mucho porque siente que está fallando al bebé que tiene, por no desear que fuera del sexo esperado.

No sé explicarlo de una mejor manera, así que intentaré con un ejemplo.

Si tu bebé anterior era una niña y toda la ropita que compraste, todas las ilusiones que te hiciste de ese primer bebé que ibas a tener, eran puestas en que ibas a tener una niña.

Casi todo lo habrás decorado enfocado a esa niña.

Desde las letras de su nombre, el color de las cortinas, sus cuadros, o su ropita en general eran para una niña.

La noticia de que tu bebé va a ser ahora un niño realmente no es porque no desees un niño, sino porque de alguna manera el subconsciente de una madre en duelo, es el de volver a tener a esa niña que falta.

De poder ver a ese bebé cuando nace de alguna manera en su hermana.

Esto no significa que la madre no desea a  su bebé, significa que es un golpe duro el que recibe porque, pierde totalmente esa conexión debido al cambio del sexo.

Y a muchas les cuesta crear esa conexión de nuevo, hasta pasado un cierto tiempo.

Pero al final…creer es crear.

El embarazo de un bebé arcoiris es un momento que muchas madres comentamos como algo traumático.

Uno de tantos aspectos que nos hacen sentir así, es en cuestión de saber si el bebé es niño o niña.

En ese momento, se sienten un poco frustradas, malas madres incluso… por desear que fuera de otro sexo.

Aunque una vez que pasan esa fase, esos primeros momentos de dudas, de dolor, en el que se entremezclan tanto la maternidad de un bebé que ya no está, con el bebé que está en tu vientre…

Esas sensaciones que hacen que tu mundo te sacuda, pero también son esas mísmas madres, las que están encantadas con sus bebés sean del sexo que sean.

Sólo están esperando abrazarle con todo el amor del mundo.


Nosotros en ese sentido, no queríamos saberlo.

No por este revés de sentimientos que podría suponer el conocerlo, sino por lo que ya he comentado: Esa pérdida de inocencia.

Nosotros deseábamos tener un puntito de picardía a la hora de saber que era.

Hacer apuestas con los más allegados de la familia o amigos.

La verdad es que, no nos preocupaba nada en absoluto el tema de la ropa ni qué ponerle.

Ni la decoración de la habitación, ni nada.

Realmente, lo único que nos preocupaba era que todo saliera bien.

Y que ésta vez, sí pudiera llevarme en brazos a mi bebé a casa.

¡Nuestro momento, llegó!


Llegó el día. Día en el que la cesárea programada por mi ginecólogo y por mi, había llegado. No quería ni metalmente podía llegar, a la fecha en que murió Diego. 29 de Octubre de 2015. Nos bajaron al quirofano a los tres.  Se presentó todo el equipo médico, todo eran buenas vibraciones, calidez en el trato y pendientes de que estuviéramos bien, nosotras y mi marido(que estuvo en todo momento junto a mi). La anestesia, la epidural, los médicos, los temblores, la incertidumbre…Y todo por ver a bebelín.

Cuando saquemos al bebé te avisamos y te pones de pie papá” esa fue la frase de Nestor, mi gine antes de romper bolsa y coger con sus manos a nuestro ansiado bebelín.

Mi marido se levantó.

Dale la vuelta que no le veo la carita”

Al girarla el cordón le quedaba justo en la parte que descubría si era nene o nena.

El cordón, el cordón!! Que no veo lo que es”

Y ahí estaba…

“SOFÍA, Tania, es Sofía”

No hubo más palabras, solo lágrimas.Lágrimas de la felicidad más inmensa que jamás pude experimentar y que según escribo, caen de nuevo por mi rostro al recordarlo. Lágrimas de emoción, de dolor, de recuerdos, de lo que tendría que haber vivido con Diego y nunca fue.Pero sobretodo lágrimas de amor.

Bienvenida Sofía, te estás haciendo pis encima de mamá, pero no pasa nada, es antiséptico jejeje “

Risas en la sala. Inmediatamente me pusieron a Sofía encima, como veis en la foto y llorando las dos, nos conocimos por fin! Seguiré contando más adelante como fué después… De momento, gracias a todos por seguirme, leerme y hacerme ver que las personas se conectan y conocen por un motivo.

El AMOR

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