Una de las 5 cosas que me ayudaron a trascender en mi duelo. I PARTE

PATINAR

Cuando era pequeña mis primeros patines fueron de esos que se ponen con unas correas a las zapatillas.

Más tarde llegaron los de cuatro ruedas en línea de botín.  Y ya de adolescente los “en línea”.

Nunca llegué a imaginar, lo mucho que me iban a cambiar unos “PATINES”.

Recuerdo que aún sin saber que estaba embarazada de Diego, salí con mi madre y la Asociación a la que pertenece a hacer varias rutas. Me encontraba llena de energía y obvio que cuando lo supe, continué patinando, hasta el día en que la tripa ya me molestaba y no quería caerme y hacernos daño ninguno de los dos.

Es curioso como éste deporte me ayudó de distintas formas y que aún hoy sigo analizando. Y lo positivo que resultó para mi y mi alrededor.

  • Es gratis.
  • Lo realizas sólo o acompañado de mucha más gente.
  • No requiere de un gran conocimiento para poder practicarlo.
  • Se realiza al aire libre.
  • Te permite poner en forma todas las partes de tu cuerpo.
  • Oxigenas tu cuerpo.
  • Descubres nuevas zonas o lugares de tu ciudad que de otra manera no conocerías.
  • Te obliga a salir de casa.
  • A interrelacionarte si vas con algún grupo o Asociación de patinadores, lo que en ese caso, te hace estar en contacto con otras personas y el sentirte parte de una comunidad.

Y seguro que me dejo muchas más…

Personalmente…

En el embarazo cogí 20 Kg. de peso.

Si contamos que Diego pesó al nacer 4,405 gr. en la semana 38+3 y que al salir del hospital tres días mas tarde de dar a luz, se quedaron además de él, 10 Kg.

Pero como muchas ya sabéis, y si no hay hermanos mayores en casa, te pasas los días llorando entre tu dormitorio y el del bebé.

Sin salir de casa, sin querer ver a nadie, sin saber ni qué hacer…


En una de mis visitas al ginecólogo de entonces y viendo mi asombrosa recuperación tras la cesárea de urgencia practicada.

Me permitió a los 20 días practicar deporte, con moderación.

Ahí he de decir que, mi madre, incansable como nadie y uno de mis pilares en mi trascender en el duelo. Me embaucó para coger mis viejos patines y salir de ruta.

A excepción de cuatro o cinco personas, que acudieron al funeral, amigos o conocidos más cercanos a ella… El resto poco más sabía que era la hija de Isabel.

No sabían nada de mí, sólo mi nombre tras las presentaciones típicas antes de una ruta y la foto de salida que en ZR siempre tienen lugar.

Eso me quitó muchísima presión, ya que era totalmente desconocida y nadie me andaba preguntando, lo cual me evitó el tener que evadir respuestas o mentir, sobre el motivo que me había llevado hasta ahí.

Mi marido, que nuca antes se había puesto unos patines en los pies.

Aún así quiso formar parte de mi salida de casa y ser un apoyo fiel cada viernes que tenía lugar la Easy Roller.

Y así fue cómo tras varias semanas, ese dolor de útero tras los espasmos de la contracción, que antes mataban mi alma al creer que eran las patadas de mi bebé dentro de mi.

Fueron haciéndose más tenues, hasta llegar a desaparecer.

Mi nuevo y mejorado nivel, estaba avisando a mis viejos patines que iban a ser enviados a la reventa.

Comprarme esos “Seba” fue lo que me hizo coger mayor impulso, más velocidad, y por encima de todo, esa sensación de huir, de notar de nuevo el viento helador del cierzo típico de mi ciudad en mi rostro al patinar.

Una ciudad que me veía pasear sin percatarse de que, era una madre sin bebé, en la que nadie reparaba, a la que nadie miraba con cara de lástima al verla llorar. No.

Sentí como una parte de mi, se curó.

Y sentirme bien con mi cuerpo, obligarme a comer algo antes de cada viernes de ruta, que luego se  amplió a los domingos y más tarde también a los miércoles. Hasta el punto de apuntarnos a un curso avanzado donde disfrutamos muchísimo y nos dimos cuenta de que podíamos volver a reír, y de que la frase…”si te caes, hay que volver a levantarse” cobraba más sentido que nunca.

Consejos antes de comenzar.

Si estás leyendo éstas líneas voy a ser osada y te voy a dar unos cuantos consejos que yo recibí en su día. A algunos hice caso omiso, error. Mejor me hubiera ido de no llevarle la contraria a una madre, y menos si es a la mía (risas)

  1. Busca en tu ciudad alguna asociación de patinaje, si no es de patinaje de cualquier otro deporte que te guste, pero hoy vengo a hablarte de éste.
  2. Apúntate a algún cursillo donde te enseñen lo básico, ponerte de pie, frenar, girar…etc.
  3. Si puedes ir acompañada de tu pareja o una amiga, mejor que mejor. No hay nada como sentirse algo arropada al principio, ya habrá tiempo de volar sola cuando hayas vuelto a coger la confianza que tenías antes.
  4. Apúntate en el foro o si te meten en el grupo oportuno de whatsapp, di que vas. Comprometerse te hará no fallar  en el último momento. A veces las emociones y la culpabilidad nos hacen malas pasadas. Yo misma en muchísimas ocasiones me decía; “No deberías estar pensando en ponerte los patines, sino dando la teta a tu bebé o bañándoles o…” Y así un sin fin de situaciones, pero esas no son reales. Lo real eres tú y el momento presente. No te hundas y acude, porque sólo tienes el AHORA!
  5. La seguridad es lo más importante en cualquier deporte. Como he mencionado antes no olvides llevar lo siguiente:
  • Muñequeras
  • Casco (el de bici también te puede valer si ya tienes)
  • Rodilleras, asegúrate de que son buenas, ya que casi siempre paramos con las manos o con las rodillas.
  • Coderas (en mi caso es opcional, a veces molestan más que ayudan, pero es mi humilde opinión)
  • Patines, y a continuación te digo el porqué.

Otro de los consejillos que te doy, a pesar de que yo lo cumplí a medias porque tenía mis patines viejos, casi como nuevos, es el de…

No te compres unos patines “baratillos”.

Y te digo esto porque al final acabas pagando 80€ por unos modositos y luego 200€ por unos buenos, cuando a las pocas semanas has cogido más nivel.

Y te explico el motivo.

Al comprarte los baratos, no suelen ser patines de buen agarre o sujeción.

Así que lo que le sucede a la mayoría de la gente, es que como se cae y se hace daño, no quiere seguir patinando, y acaba tirando 80€ a la basura.

Con unos patines buenos, y en eso estoy 100% de acuerdo con todo el mundo que ya patinaba desde hace mil años… Es que éstos tienen mejores materiales, no te hacen rozaduras, o al menos no de por vida.

Los materiales de que están hechos son transpirables, las ruedas buenas y los enganches de fijación de buena calidad.

Ya que es un deporte que como mucho requiere de rodilleras, un casco, muñequeras y ropa apta y cómoda para patinar…

¿No crees que pagar por tener el pilar de éste deporte,es más que necesario? ¿Y más, siendo la actividad que probablemente te ayude a salir de casa tras morir tu bebé?

Otra posible solución, si no quieres desembolsar esa cantidad de dinero de primeras si en tu caso, no has patinado nunca es… Alquilarlos.

Hay muchas tiendas especializadas en patinaje que disponen de un servicio de alquiler.

Tú pruebas durante un par de días a ver qué tal con esos patines de buena marca.

Y si te convencen y los llevas bien, pues luego te compras unos. Fácil ¿no?

Volver a ser un poco más yo.

Tras nacer Sofía no me había puesto mis Seba, y he de decir que volver a ponérmelos, rodar por la ciudad de noche, ver todas esas luces del Pilar, de las calles, notar de nuevo ese gélido cierzo y volver a sentir que mis músculos están ahí, que me muevo, que estoy viva… que estás viva…


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